En la antigua Grecia ya se utilizaban los molinos de agua para moler trigo y fabricar harina. Localizados en ríos y arroyos, recogían el agua en movimiento en una especie de cubos situados alrededor. La energía cinética del agua en movimiento giraba el molino y se convertía en la energía mecánica que lo movía. Las muelas, o piedras, fueron el elemento más significativo del molino, pues sobre ellas era donde se realizaba la molturación del trigo.
De estas muelas, la inferior permanecía
fija (solera) y a la superior (volandera) se le aplicaba un
movimiento de rotación sobre su propio eje. Para aprovechar la fuerza del agua
era necesario construir los molinos sobre un cauce de agua o bien en las
cercanías de un río o fuente, interceptando el agua mediante una presa y
llevándola hasta el molino a través de un canal o acequia con una pendiente
adecuada.
En las fotos podemos ver restos de
antiguos molinos, canal y presa, en Villanueva de Córdoba.


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